La depreciación del peso de 8.22% en la semana poselectoral fue el mayor descalabro en cuatro años

Al cierre de la jornada de ayer y de acuerdo con las cotizaciones recogidas por el Banco de México, el peso cerró en 18.3628 pesos por dólar, 2.65% más que el cierre de la jornada del jueves y 8.22% por arriba de la cotización del viernes 31 de mayo pasado, el mayor porcentaje de depreciación de la divisa mexicana en una semana, situación que no se observa desde la tercera semana de marzo de 2020, en la que se presentaron en el país los efectos más nocivos de la crisis sanitaria.

En la última jornada de la semana se registraron cotizaciones máximas de 18.4650 pesos por dólar, 3.2% por arriba del cierre de la jornada previa, variación que señaló las fuertes presiones de alza o la urgencia de algunos intermediarios de deshacerse de sus posiciones en dólares, ello luego de la estabilidad e incluso tendencia a la apreciación de la divisa mexicana en los últimos dos años, que le hicieron ganar incluso el mote del “superpeso”. 

En términos del precio en dólares de la divisa mexicana, su cotización retrocedió al nivel de marzo de 2023.


De acuerdo con operadores del mercado de cambios, la depreciación del peso refleja la preocupación de algunos inversionistas por reformas al marco legal por Morena, partido que ganó en la elección la mayoría calificada, lo que le permite hacer cambios a la Constitución política mexicana, aumentando su intervención en la economía, junto con las preocupaciones de las reformas que afecten a la Suprema Corte de Justicia y también fuertes cambios, e incluso la posibilidad de desaparición de algunos reguladores de la actividad económica interna.

Habrá que tomar en cuenta también en el contexto internacional la fortaleza del mercado laboral en Estados Unidos, que muestra un mercado interno fuerte y la posibilidad de presiones por el lado de la demanda, hecho que hace suponer que la baja en las tasas de interés en ese país podría tardar aún algunos meses.

En México, el aumento de la inflación a 4.69% en mayo, máximo de cuatro meses, presiona al Banco de México para mantener la tasa de interés en terreno restrictivo, hecho que si bien pudiera favorecer a la divisa mexicana, en los hechos no alcanzó para frenar la especulación en el mercado cambiario.